Con este simpático nombre presento una colección de esculturas de meninas como pretexto. Están realizadas sobre chapa de acero que se irán oxidando. El entorno es el jardín en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Alrededor del estanque estas pequeñas damitas tienen sus conversaciones picaronas del verano. Con un lenguaje de abanicos, miradas y paseitos al borde del agua entre juncos, juncias, adelfas y nenufares. Siempre las zonas acuíferas fueron propicidas para las artes de la amatoria.
martes 12 de julio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Pero qué maravilla, Sergio. Yo quiero una :)
ResponderSuprimir